Una cadena de oración que no se apaga.
Una lámpara encendida día y noche, sostenida por quien quiera. Entras, rezas un trozo y la dejas encendida para quien venga detrás. La idea es sencilla: que siempre haya alguien rezando.
La lámpara está encendida.
Gratis, sin registro y sin nombres, en el móvil o en el ordenador.
Hay tres maneras de sostenerla. Eliges la que te va hoy; mañana puedes elegir otra.
El Salterio de la Liturgia de las Horas, en orden, de uno en uno. Rezas el salmo que toca y el siguiente lo reza quien llegue después.
Rezar un salmoUn misterio cada vez: gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, uno detrás de otro, sin cortar nunca el hilo.
Rezar un misterio«Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador.» Las veces que quieras, a tu ritmo.
Rezar la Oración de JesúsSi hay más gente, cada uno reza el suyo a su ritmo, y entre todos la cadena avanza. Verás una lamparita por cada persona que está rezando contigo en ese momento, y cuántas hay entre las tres líneas.
No hace falta apuntarse a un turno ni comprometerse a nada. Cinco minutos cuentan. Y si entras y no hay nadie, ese rato la sostienes tú.
En las iglesias, junto al sagrario, arde una lámpara que no se apaga nunca. Nadie la mira, y está. Dice sin palabras que allí hay Alguien y que alguien vela.
Ya en el Éxodo se manda tener una lámpara encendida siempre ante el Señor, de la tarde a la mañana (Ex 27,20-21). Y san Pablo pide a los cristianos algo que parece imposible para uno solo: orar sin cesar (1 Tes 5,17).
Para uno solo es imposible. Entre muchos, no. Eso es la lámpara: una oración que nadie sostiene entera y que, entre todos, no se interrumpe.
Que la lámpara no se apague en todo el mes.
Durante octubre queremos cubrir las 24 horas de cada día. En la lámpara verás qué horas tienen ya a alguien rezando y cuáles están vacías, y puedes elegir tu hora de oración para que tu calendario te avise cada día.
Elegir mi horaLa lámpara no te pide nombre, ni correo, ni cuenta. No se sabe quién reza: solo cuántos están rezando en cada momento y por dónde va cada línea. Lo que rezas queda entre tú y Dios.
Si quieres, en la misma aplicación puedes rezar la Liturgia de las Horas completa, solo o con otros. La lámpara es una puerta más.
Un salmo, un misterio o unas cuantas invocaciones. Lo que puedas.
Entrar en la lámpara