Historias de la Biblia para leer con los niños
El ángel visita a María
Lucas, capítulo 1
1Una joven de Nazaret
En un pueblo de Galilea llamado Nazaret vivía una joven que se llamaba María.
María estaba prometida para casarse con José, que era de la familia del rey David.
2Un ángel en casa de María
Un día, Dios mandó al ángel Gabriel a Nazaret, a casa de María.
El ángel entró y le dijo: «Alégrate, colmada de gracia. El Señor te acompaña».
María se quedó desconcertada. ¿Qué querría decir aquel saludo?
3«María, no tengas miedo»
El ángel siguió hablando:
«María, no tengas miedo, que Dios te ha concedido su favor».
Lucas 1, 30
Y le dio una noticia muy grande: María iba a tener un hijo, y le pondría por nombre Jesús. Lo llamarían Hijo del Altísimo, y su reino no se acabaría nunca.
4Otra buena noticia
María le preguntó al ángel cómo iba a pasar aquello.
El ángel le explicó que el Espíritu Santo bajaría sobre ella, y que por eso el niño sería llamado Hijo de Dios.
Y le contó otra noticia: su parienta Isabel, que ya era mayor, también esperaba un hijo. «Porque ninguna palabra de Dios se queda sin poder».
5«Soy la sierva del Señor»
Entonces María contestó:
«Soy la sierva del Señor. Que se cumpla en mí tu palabra».
Lucas 1, 38
Y el ángel se fue.
6De camino a casa de Isabel
Poco después, María se puso en marcha y fue deprisa a la montaña, a un pueblo de Judá, donde vivían Isabel y su esposo, Zacarías.
7Un brinco de alegría
María llegó a la casa y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo, el niño que llevaba dentro dio un brinco de alegría.
Isabel, llena del Espíritu Santo, dijo en voz muy alta: «Tú eres la más bendecida de las mujeres, y bendito es el fruto que llevas en tu seno».
8El canto de María
María, muy contenta, alabó a Dios con un canto que empezaba así:
«Mi alma pregona que el Señor es grande».
Lucas 1, 46
María se quedó con Isabel unos tres meses, y luego volvió a su casa.
El Señor te acompaña
Dios eligió a María y le envió un ángel con la mejor de las noticias: iba a ser la madre de Jesús.
El ángel le dijo a María: «El Señor te acompaña». Y el Señor también te acompaña a ti, cada día.