Historias de la Biblia para leer con los niños
Rut y Noemí
Libro de Rut
1Una familia en Moab
Hace muchísimo tiempo hubo una época de hambre. Un hombre de Belén, llamado Elimélec, se fue a vivir como forastero a los campos de Moab, con su esposa, Noemí, y sus dos hijos.
Allí los dos hijos se casaron con dos muchachas moabitas: Orfá y Rut. Con los años, el marido de Noemí y sus dos hijos murieron, y ella se quedó con sus dos nueras. (La nuera es la esposa del hijo).
Un día, Noemí oyó que el Señor había ayudado a su pueblo dándole pan. Así que se puso en camino para volver a su tierra, y Orfá y Rut se fueron con ella.
2«Iré a donde tú vayas»
Por el camino, Noemí les dijo a sus nueras que volvieran a casa de sus madres, y les deseó lo mejor: «Que el Señor os trate con bondad».
Las tres lloraron. Orfá besó a su suegra para despedirse y volvió con su gente. Pero Rut se quedó abrazada a Noemí y le dijo:
«Iré a donde tú vayas, y donde tú vivas viviré; tu gente será mi gente, y tu Dios, mi Dios».
Rut 1, 16
Al ver Noemí que Rut estaba empeñada en ir con ella, no le dijo nada más.
3Llegan a Belén
Rut y Noemí caminaron juntas hasta Belén. Al llegar, todo el pueblo se revolucionó, y las mujeres comentaban: «¿Es esta Noemí?».
Llegaron justo al comenzar la cosecha de la cebada. La cebada es un cereal parecido al trigo.
4En el campo de Booz
Rut le dijo a Noemí: «Voy a salir por los campos a recoger espigas, detrás de alguien que me acoja con agrado». «Ve, hija mía», respondió Noemí.
Rut fue recogiendo las espigas que quedaban detrás de los segadores, los hombres que cortaban la cebada. Y resultó que aquel campo era de Booz, un hombre rico de la familia de Elimélec.
Booz llegó de Belén y saludó a los segadores: «¡Que el Señor os acompañe!». Y ellos contestaron: «¡Que el Señor te bendiga!». Enseguida preguntó quién era aquella muchacha.
5Booz cuida de Rut
Booz le dijo a Rut que no se fuera a otro campo, que se quedara con sus muchachas y que, cuando tuviera sed, bebiera de las vasijas de agua.
Rut, sorprendida, le preguntó: «¿Por qué he merecido tu favor, hasta el punto de reparar en mí, que soy forastera?». Booz le respondió que sabía todo lo que había hecho por su suegra: había dejado a su padre, a su madre y su país para irse con ella.
A la hora de comer, Booz la invitó: «Acércate, come pan y moja el bocado en el vinagre». Y le sirvió granos tostados. Rut comió hasta quedar llena, y aún le sobró.
Además, Booz les dijo a sus muchachos que sacaran algunas espigas de los manojos y se las dejaran a ella.
6Noemí se alegra
Rut estuvo recogiendo hasta la tarde. Desgranó lo que había juntado, y salió casi una medida de cebada. Se la llevó a Noemí, junto con lo que le había sobrado de la comida.
Noemí le dijo: «Bendito sea quien se ha interesado por ti». Y cuando supo que el campo era de Booz, añadió: «Ese hombre es pariente cercano nuestro».
Rut siguió yendo al campo de Booz, con sus muchachas, hasta que terminaron las cosechas de la cebada y del trigo. Y vivía con su suegra.
7Una noche en la era
Noemí quería que Rut tuviera una casa donde estar bien. Una noche, Booz estaba en la era, el sitio donde se limpiaba la cebada, y Rut fue a hablar con él.
Le recordó que él era uno de los parientes que podían rescatar a la familia. En aquel tiempo, un pariente cercano podía recuperar las tierras de la familia y casarse con la viuda, para cuidar de ella.
Booz le contestó: «Así que no temas, hija; todo lo que digas lo haré por ti, pues en toda la ciudad saben que eres una mujer de valía».
Y antes de que se fuera, le llenó el manto con seis medidas de cebada, para que no volviera a casa con las manos vacías.
8«Testigos somos»
Booz subió a la puerta del pueblo y se sentó allí. Llamó a diez ancianos de la ciudad y al otro pariente, que era el primero con derecho a rescatar a la familia.
Pero aquel pariente dijo que él no podía, y le dejó su derecho a Booz. Como era costumbre en Israel, se quitó una sandalia y se la dio, como señal.
Entonces Booz dijo delante de todos que tomaba por esposa a Rut. Y los ancianos y la gente que estaba en la puerta respondieron: «Testigos somos».
9«¡Noemí tiene un hijo!»
Booz se casó con Rut, y el Señor les dio un niño. Las mujeres le decían a Noemí:
«Bendito sea el Señor, pues hoy no te ha faltado quien te rescate».
Rut 4, 14
Noemí cogió al niño, lo acunó en su regazo y ella misma lo crió. Las vecinas decían: «¡Noemí tiene un hijo!». Y lo llamaron Obed.
Obed fue el padre de Jesé, y Jesé fue el padre de David.
Dios no se olvidó de ellas
Noemí y Rut llegaron a Belén solas, y Dios cuidó de ellas en cada paso: les dio pan, un amigo bueno como Booz, una casa y un niño precioso. Y ese niño, Obed, fue el abuelo del rey David.
Dios también cuida de ti y de los que quieres, y está siempre contigo.