Historias de la Biblia para leer con los niños
Sara se ríe: nace Isaac
Génesis, capítulos 18 y 21
1Tres visitantes
Abrahán vivía en tiendas, junto a unas encinas grandes, en un lugar llamado Mambré.
Un día, a la hora de más calor, estaba sentado a la entrada de su tienda. Levantó los ojos y vio a tres hombres que se habían parado delante de él.
2¡Bienvenidos!
Abrahán salió corriendo a recibirlos y se inclinó hasta el suelo. Les dijo que no pasaran de largo: les traería agua para lavarse los pies, podrían descansar a la sombra del árbol y comer un poco de pan.
3Una comida bajo el árbol
Abrahán entró deprisa en la tienda y le pidió a Sara que hiciera unas tortas con la mejor harina.
Luego preparó también carne, cuajada y leche, y se lo sirvió todo a los visitantes. Mientras comían, él se quedaba de pie a su lado, atento a lo que necesitaran.
4Una noticia increíble
Los visitantes le preguntaron: «¿Dónde está tu esposa Sara?». «Allí dentro, en la tienda», contestó Abrahán.
Y uno de ellos dijo: «Volveré a verte sin falta cuando se cumpla el año, y para entonces tu esposa Sara tendrá un hijo».
5Sara se ríe
Sara lo estaba oyendo todo desde la entrada de la tienda. Abrahán y Sara eran ya muy, muy mayores.
Y Sara se echó a reír por dentro. ¿Un bebé, a su edad?
6Nada es imposible para Dios
Entonces el Señor dijo:
«¿Hay algo que se le resista al Señor?».
Génesis 18, 14
Y prometió otra vez que, dentro de un año, Sara tendría un hijo.
7Nace Isaac
Y así fue. Dios cumplió lo que había prometido, y Sara tuvo un hijo, justo en la fecha que Dios había anunciado.
Abrahán tenía cien años. Al niño le pusieron de nombre Isaac.
8Una risa de alegría
Sara estaba tan contenta que dijo:
«Dios me ha regalado una risa; cuantos se enteren, reirán conmigo».
Génesis 21, 6
El niño fue creciendo, y Abrahán hizo una gran fiesta para celebrarlo.
Una promesa cumplida
Abrahán y Sara esperaron muchos años, y Dios cumplió su promesa cuando parecía imposible.
Para Dios no hay nada imposible, y sus regalos llenan de alegría.
Las citas de la Biblia: Edición de Ramón Fandos, traducción fiel del griego y del hebreo.