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Rezar por los difuntos

Para los que se han ido, y para los que los echamos de menos.

El 2 de noviembre es el día de los Fieles Difuntos.

Rezar por alguien que ha muerto es seguir hablándole a Dios de él. Es una forma de cariño que no se acaba con la muerte: poner su nombre en manos de Dios, dar gracias por lo que fue, pedir para él la paz y la luz. Y, de paso, dejar que esa misma paz llegue un poco a quien reza.

Rezar la hora de hoy

El 2 de noviembre

El día después de Todos los Santos se recuerda a todos los difuntos: a los nuestros y a los de todos, a los que tuvieron quien rezara por ellos y a los que no tuvieron a nadie. Se le llama la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos.

La costumbre de dedicarles este día viene de un monasterio: a finales del siglo X, san Odilón, abad de Cluny, pidió a sus monjes que al día siguiente de Todos los Santos rezaran por todos los que habían muerto. La costumbre gustó y se fue extendiendo hasta hacerse general.

Las dos fiestas van juntas a propósito. El 1 de noviembre se mira a los que ya están en la luz; el 2, a los nuestros, con la esperanza de que estén allí también. El color de este día es el morado, un color recogido, de espera; también se puede usar el negro.

Noviembre, el mes de los que se han ido

Durante todo noviembre muchos siguen recordando a sus difuntos. Es el final del año litúrgico, cuando los días se acortan y las lecturas hablan del final de todo y de lo que viene después. Un mes entero para acordarse de los que quisimos, sin prisas.

Rezar por los muertos es de las costumbres cristianas más antiguas. En las catacumbas de Roma hay inscripciones de los primeros siglos que piden paz y descanso para quien está enterrado allí. Es lo mismo que se sigue pidiendo hoy.

Dales, Señor, el descanso eterno

Es la oración por los difuntos más conocida, la que se dice en los entierros, en el cementerio y al final de muchas oraciones. En latín empieza Requiem aeternam. Se puede decir en plural, por todos, o en singular, por una persona, poniendo su nombre.

℣. Dales, Señor, el descanso eterno.
℟. Y que brille para ellos la luz que no se apaga.

℣. Que descansen en paz.
℟. Amén.

Por una persona:

℣. Dale, Señor, el descanso eterno.
℟. Y que brille para él (para ella) la luz que no se apaga.

℣. Que descanse en paz.
℟. Amén.

Traducción propia, hecha para esta página. El latín dice lux perpetua: una luz que dura siempre.

Desde el fondo: el salmo 130

Es el salmo que desde hace siglos se reza por los difuntos, y uno de los más hermosos del Salterio. En latín se le conoce por sus primeras palabras, De profundis. En la numeración de la liturgia es el salmo 129. No es un salmo de miedo: es el grito de alguien que está en lo más hondo y espera a Dios como el que pasa la noche en vela espera que amanezca.

Canto de las subidas.

Desde el fondo te llamo, Señor;
Señor, escucha mi voz.
Que tus oídos estén atentos
a la voz de mi súplica.

Si te fijaras en las culpas, Señor,
Señor, ¿quién se tendría en pie?
Pero en ti está el perdón,
y por eso te honramos.

Te espero, Señor, te espera mi alma,
y en tu palabra he puesto mi esperanza.
Mi alma está vuelta hacia el Señor
más que los que velan de noche hacia el alba.

Más que los que velan esperan el alba,
espere Israel en el Señor,
porque junto al Señor está la misericordia
y en él la redención es abundante.
Él librará a Israel
de todas sus culpas.

Se puede terminar con: Dales, Señor, el descanso eterno, y que brille para ellos la luz que no se apaga.

Traducción propia, hecha para esta página desde el texto latino de la Neovulgata. Donde el latín habla de temer a Dios, se ha puesto «te honramos»: en los salmos, temer a Dios es mirarlo con respeto y confianza, no tenerle miedo.

Algunas maneras de recordarlos

No hay una forma correcta. Estas son algunas que mucha gente ha encontrado a lo largo de los siglos; toma la que te sirva.

Encender una velaUna luz pequeña, en casa, en una capilla o junto a su tumba, mientras piensas en esa persona. La vela reza por ti cuando tú ya te has ido.
Decir su nombreEn voz baja, delante de Dios. A veces es toda la oración: el nombre, y un momento de silencio.
Visitar su tumbaLlevar flores, limpiar la lápida, quedarse un rato. No hace falta decir nada.
Rezar Completas por ellosLa oración de antes de dormir habla de la noche, del descanso y de ponerse en manos de Dios. Rezada pensando en ellos, dice mucho.

Salmodiando te pone delante las horas de cada día, también las de los difuntos, con sus salmos y sus lecturas propias, sin buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.

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