La oración de la Iglesia, repartida a lo largo del día.
Cada día, en monasterios, parroquias, casas y autobuses de todo el mundo, miles de personas rezan los mismos salmos a las mismas horas. Unas en coro, otras solas. Es la Liturgia de las Horas, también llamada Oficio divino o breviario: la oración con la que la Iglesia santifica el día entero, de la mañana a la noche.
Es una oración muy antigua. Los judíos piadosos rezaban a horas fijas, y los primeros cristianos siguieron haciéndolo: los Hechos de los Apóstoles cuentan que Pedro y Juan subían al templo para la oración de la hora nona, a media tarde (Hch 3,1). San Pablo pedía «orad sin cesar» (1 Tes 5,17), y la Iglesia entendió que la manera de acercarse a eso era consagrar a Dios los momentos clave de cada jornada.
Los monjes la convirtieron en el centro de su vida, y durante siglos se rezó en latín en catedrales y monasterios. Después del Concilio Vaticano II se renovó y se tradujo a las lenguas de cada pueblo, con el deseo expreso de que no fuera solo cosa de curas y monjas, sino de todo el pueblo de Dios.
Su materia son sobre todo los salmos, los 150 poemas de oración de la Biblia, que Jesús mismo rezó. A su alrededor van himnos, lecturas de la Escritura, peticiones y oraciones. Quien la reza no dice sus propias palabras: se une a la oración de toda la Iglesia, y con ella, a la oración de Cristo al Padre.
Las dos más importantes son Laudes y Vísperas: la Iglesia las llama el doble quicio sobre el que gira la oración de cada día.
A cualquier hora del día
Salmos y dos lecturas largas: una de la Biblia y otra de un Padre de la Iglesia, un santo o un documento de la Iglesia. Es la hora para leer despacio y alimentarse.
Oficio de lectura de hoyLa oración de la mañana
Alabanza al empezar el día, que recuerda la resurrección de Cristo al amanecer. Su momento central es el cántico de Zacarías, el Benedictus.
Laudes de hoyA media mañana, al mediodía y a media tarde
Tres horas breves, llamadas hora intermedia, para detenerse un momento en mitad del trabajo. Quien no puede rezar las tres, reza la que mejor le encaja.
Tercia · Sexta · NonaLa oración de la tarde
Acción de gracias cuando cae el día. Su momento central es el cántico de María, el Magníficat.
Vísperas de hoyAntes de dormir
La última oración del día: un breve examen de conciencia, un salmo de confianza, el cántico de Simeón y una antífona a la Virgen. Se pone la noche en manos de Dios.
Completas de hoyLaudes y Vísperas siguen casi siempre este orden. Las demás horas son parecidas, más breves.
Los salmos se reparten en un ciclo de cuatro semanas: en un mes se recorre casi todo el libro de los Salmos. Las Completas tienen un ciclo propio de una semana.
Encima de ese ciclo va el año litúrgico: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo ordinario, y las fiestas de la Virgen y de los santos. Por eso cada día el oficio es distinto, y lo que se reza hoy lo reza a la vez toda la Iglesia.
Durante siglos esto obligaba a manejar varios libros gruesos y a saber moverse con cintas de colores entre sus páginas. Hoy se puede tener cada hora completa y ordenada en el móvil.
Los sacerdotes, los diáconos y los religiosos se comprometen a rezarla cada día. Pero la Iglesia invita expresamente a todos los fieles a hacerla suya, al menos Laudes y Vísperas, solos, en familia o en grupo.
No hace falta saber latín, ni música, ni haber estudiado nada: basta con empezar. El que reza la Liturgia de las Horas nunca reza solo, aunque esté solo en su cuarto.
Empieza por una sola hora. Las Completas antes de dormir son cortas y muy hermosas; las Laudes al levantarte ordenan el día. Cuando una hora se haga costumbre, añade otra.
No te agobies con las reglas. Si un día no puedes, no pasa nada: al día siguiente se retoma donde toque. Lo importante no es cumplir, es rezar.
Rézala con otros si puedes. A dos coros, alternando las estrofas de los salmos, la oración cobra otra vida. En Salmodiando puedes rezarla en grupo, cada uno desde su móvil, o unirte a quien esté rezando a esa hora.
Salmodiando te da cada día las siete horas completas y en su orden, sin libros ni cintas. Puedes grabar tu voz en cada salmo, poner cantos y rezar a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.