Nuestra Señora de la Merced
En la Edad Media, miles de cristianos vivían cautivos en el norte de África y en las costas del Mediterráneo, capturados en la guerra o por los piratas. Muchos no tenían a nadie que pagara su rescate. En 1218, en Barcelona, un comerciante llamado Pedro Nolasco decidió dedicar su vida y su fortuna a liberarlos. La tradición cuenta que fue la Virgen quien se lo pidió, y de ahí nació la Orden de la Merced, con el apoyo del rey Jaime I y el consejo de san Raimundo de Peñafort.
«Merced» significa misericordia, gracia que se da sin merecerla. Los mercedarios añadieron a los votos de siempre uno más, que asombra todavía hoy: quedarse ellos como rehenes en lugar de un cautivo cuya fe corriera peligro.
Barcelona la tiene por patrona, y en España lo es también de las prisiones. En Hispanoamérica se la venera con enorme cariño como la Virgen de las Mercedes.
Para rezar hoy: Acuérdate de alguien que esté «cautivo», en una cárcel, en una adicción o en una soledad, y pon su nombre en manos de María.