Un rosario para contemplar los treinta años que casi nunca rezamos.
Treinta de los treinta y tres años de Jesús pasaron en silencio. Esta oración entra en ellos.
«Jesús, atráenos para que te conozcamos siempre más, te dejemos vivir tu vida en nosotros, tengamos tus mismos sentimientos y permanezcamos en tu amor.»
Oración de Mariel Massa. Se repite diez veces en cada misterio, como el Avemaría en el Santo Rosario.
Gratis, sin registro, en el móvil o en el ordenador.
Nació en la oración, no en una mesa de trabajo. Una tarde en el monasterio de Valvanera, durante la adoración y antes de vísperas, Mariel Massa —mi mujer— tenía el decenario en la mano y, pensando en la vida monástica, empezó a rezar sin darse cuenta: «Jesús, atráenos para que te conozcamos siempre más, te dejemos vivir tu vida en nosotros, tengamos tus mismos sentimientos y permanezcamos en tu amor.» Lo repitió una y otra vez.
Como tenía el decenario en la mano, fue pasando las cuentas sin más. Al llegar al Gloria, siguió sin pensarlo con un «segundo misterio», empezando de nuevo con el Padrenuestro. Luego se preguntó cuáles eran esos misterios de la vida oculta, y le vinieron enseguida, uno detrás de otro: la eternidad del Verbo, la encarnación y gestación, el nacimiento en un humilde pesebre, la huida a Egipto y los años de Nazaret.
Al apuntarlo esa noche, le faltaba una de las peticiones que había repetido tantas veces. Días después, rezando unas vísperas, encontró lo que buscaba y recordó lo que se le había olvidado: «tus mismos sentimientos». En los días de Navidad llegaron las citas de san Juan y del Cántico de Filipenses. Así nacieron estos misterios.
Una anécdota suya: por esos días, yendo y viniendo de la furgoneta a la iglesia, iba encontrando en el suelo del aparcamiento unas cuentas blancas, después de la lluvia, un día una y otro día otra, hasta que con ellas hizo la decena que tiene en la mano. Las llama las perlitas de la Virgen.
La publicamos en Religión Digital hace poco, y es de quien quiera rezarla.
«En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.» (Jn 1,1)
«Se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo.» (Flp 2,7)
Espíritu de sabiduría y entendimiento, ¡ven!
«Él estaba en el principio junto a Dios.» (Jn 1,2)
«Hecho semejante a los hombres.» (Flp 2,7)
Espíritu de consejo y fortaleza, ¡ven!
«Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.» (Jn 1,3)
«Apareciendo en su porte como hombre.» (Flp 2,7)
Espíritu de ciencia, ¡ven!
«En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.» (Jn 1,4)
«Se humilló a sí mismo obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.» (Flp 2,8)
Espíritu de piedad, ¡ven!
«Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.» (Jn 1,5)
«Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.» (Flp 2,9)
Espíritu de temor del Señor, ¡ven!
Los cinco versos del Prólogo de san Juan, seguidos, acompañan los cinco pasos de esa vida escondida: la eternidad se va haciendo carne, y la carne se hace taller. Junto a cada uno, un verso del Himno de Filipenses y la invocación a uno de los dones del Espíritu Santo.
Se reza con un rosario normal, con un decenario o con los dedos.
«Bendito seas, Jesucristo, Hijo de María, verdadero Dios y verdadero hombre.»
Al final de los cinco misterios: una intención por quienes intentan vivir una vida de entrega, oración y trabajo humilde; un Padrenuestro; tres veces más la oración; un Gloria; y la Salve.
Nada más. Veinte minutos, o menos si vas andando deprisa.
De Jesús rezamos su infancia una vez al año y su Pasión todas las semanas. Los treinta años de en medio no los rezamos casi nunca. Y son treinta años de trabajo, de comidas, de vecinos, de cansancio, de una casa. Es decir: son nuestra vida.
Ahí está lo que esta oración devuelve. Si Dios pasó treinta años haciendo lo que hacemos nosotros, entonces nuestra cocina, nuestro taller y nuestra mesa no son la antesala de la vida espiritual: son el sitio donde Dios vivió. Un matrimonio que reza estos misterios no está pidiendo entrar en otro mundo; está mirando el suyo con los ojos abiertos.
Es una devoción privada, nacida en la oración de una familia. No sustituye al Santo Rosario ni a la oración de la Iglesia. Se añade, como se añade una vela.
La app te lleva de la mano por las cinco decenas y lleva la cuenta. Puedes grabarte la oración con tu propia voz y dejar que te la repita las diez veces mientras conduces o caminas. Puedes rezarla a dos voces, en modo coro, si la rezáis en casa. Y puedes llevártela: se descarga como un archivo que se envía por WhatsApp y le aparece igual a quien lo reciba.
Abrir y rezarUna hoja con la oración y los cinco misterios, para la mesilla, la cartera o el coche.
Un rosario para contemplar los treinta años que casi nunca rezamos
«Jesús, atráenos para que te conozcamos siempre más, te dejemos vivir tu vida en nosotros, tengamos tus mismos sentimientos y permanezcamos en tu amor.»
En cada misterio: un Padrenuestro, diez veces la oración y un Gloria. Al terminar cada decena: «Bendito seas, Jesucristo, Hijo de María, verdadero Dios y verdadero hombre.» Al final de los cinco, un Padrenuestro y la Salve.
Devoción privada, nacida en la oración de una familia. No sustituye al Santo Rosario ni a la oración de la Iglesia.
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