Cuatro semanas para preparar la Navidad.
Adviento significa «venida». Durante cuatro semanas la Iglesia se prepara para recordar la primera venida de Jesús, en Belén, y para esperar la última, cuando vuelva glorioso. Es un tiempo de espera alegre y sobria: menos ruido, más oración, el corazón despierto.
El Adviento empieza el domingo más cercano al 30 de noviembre, que es siempre el cuarto domingo antes de Navidad, y termina el 24 de diciembre por la tarde, con las primeras Vísperas de Navidad. Por eso dura entre tres semanas largas y cuatro completas, según en qué día de la semana caiga la Navidad.
Con el primer domingo de Adviento empieza también el año litúrgico: es el «año nuevo» de la Iglesia, y cambian el ciclo de las lecturas de la Misa y los textos de la Liturgia de las Horas.
El Adviento tiene dos partes. Hasta el 16 de diciembre, las lecturas miran sobre todo al final de los tiempos: velad, estad preparados, el Señor vuelve. Del 17 al 24, la mirada se vuelve hacia Belén, y los textos acompañan paso a paso los días anteriores al nacimiento.
Tres figuras guían el camino. Isaías, el profeta que anunció al Emmanuel, «Dios con nosotros». Juan el Bautista, que preparó el camino y señaló a Jesús. Y sobre todo María, que esperó como nadie. En pleno Adviento se celebra la Inmaculada, el 8 de diciembre, y en España el 18 se recuerda a la Virgen de la Esperanza.
El color litúrgico es el morado, que habla de espera y de conversión. El tercer domingo, llamado Gaudete («alegraos»), puede usarse el rosa: la Navidad ya está cerca.
Es una corona de ramas verdes con cuatro velas, una por cada domingo. El primer domingo se enciende una, el segundo dos, y así hasta las cuatro. La luz va creciendo a medida que se acerca el que es la Luz del mundo. Suele llevar tres velas moradas y una rosa, la del tercer domingo.
La costumbre nació en el norte de Europa en el siglo XIX y hoy está en muchas casas e iglesias. Basta con reunirse un momento cada domingo, encender la vela que toca, leer el Evangelio del día y rezar juntos. Por ejemplo: «Ven, Señor Jesús, y no tardes. Que esta luz nos recuerde que estás cerca».
Del 17 al 23 de diciembre, en las Vísperas, el cántico de María va acompañado de siete antífonas muy antiguas. Todas empiezan por «Oh» y llaman a Jesús con un nombre del Antiguo Testamento. En resumen, traducidas del latín:
Hay un detalle precioso: si se toman las iniciales de los nombres en latín, al revés, forman ero cras, que significa «mañana estaré». La respuesta llega el 24: mañana es Navidad.
Reza con la Iglesia. Laudes al empezar el día y Vísperas al caer la tarde tienen en Adviento himnos, antífonas y lecturas propias, llenas de Isaías. Del 17 al 23, no te pierdas las Vísperas.
Haz silencio. Diciembre empuja a correr. Unos minutos cada día sin pantallas, con el Evangelio del día, cambian la manera de llegar a la Navidad.
Prepara el corazón. Es buen tiempo para confesarse, para reconciliarse con alguien y para compartir con quien lo pasa mal. La Navidad se prepara también en las manos.
Salmodiando te pone delante cada día del Adviento las horas completas, con sus himnos, sus antífonas y sus lecturas propias, sin buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.