Tres veces al día, quien quiere se detiene un momento a recordar que Dios se hizo hombre.
El Ángelus es una oración breve que recuerda la Encarnación: el momento en que el ángel Gabriel anunció a María que sería madre de Dios y ella dijo que sí. Durante siglos ha marcado el ritmo del día en pueblos y ciudades, con la campana que invita a detenerse un momento. En tiempo de Pascua se reza en su lugar el Regina Coeli, que anuncia con la misma brevedad la alegría de la resurrección.
Son horas orientativas: lo importante no es el minuto exacto, sino el hábito de detenerse tres veces al día para volver a Dios. Muchas parroquias tocan una campana en ese momento, señal que recoge una costumbre muy antigua.
Se reza de pie, y en él se intercalan tres veces el Ave María con tres versículos que recuerdan la Encarnación:
℣. El ángel del Señor anunció a María.
℟. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
℣. He aquí la esclava del Señor.
℟. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María… (se repite el Ave María entera)
℣. Y el Verbo de Dios se hizo carne.
℟. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María… (se repite el Ave María entera)
℣. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos. Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que los que hemos conocido, por el anuncio del ángel, la encarnación de Jesucristo, tu Hijo, lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
En tiempo pascual, del Domingo de Resurrección a Pentecostés, se sustituye entero por el Regina Coeli, sin añadir el Ángelus.
Es una antífona a la Virgen que se alegra con ella por la resurrección de su Hijo. Esta es nuestra traducción del latín, la misma que usamos en la página del tiempo de Pascua:
Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque aquel a quien mereciste llevar, aleluya,
ha resucitado, como dijo, aleluya.
Ruega por nosotros a Dios, aleluya.
℣. Goza y alégrate, Virgen María, aleluya.
℟. Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos. Oh Dios, que te dignaste alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo: concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, alcanzar los gozos de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
No hace falta nada más que pararse. El Ángelus no exige libro ni preparación: basta con detenerse un minuto, de pie si es posible, y dejar que las palabras vuelvan a decir lo que ya se cree.
Con la campana o sin ella. Donde ya no suena ninguna campana, sirve igual poner una alarma a esas tres horas, o simplemente aprovechar el desayuno, la comida y la cena como recordatorio.
Se puede rezar en cualquier lugar. Solo, en familia o con un grupo, es una oración breve que cabe en cualquier día, por ocupado que esté.
Salmodiando te pone delante cada día las horas completas de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.