Cincuenta días para celebrar que Cristo ha resucitado.
La Pascua no es un día: son cincuenta. Los cristianos celebran la resurrección de Jesús durante siete semanas seguidas, como si fueran un único domingo largo y alegre. Es el tiempo más importante del año, más aún que la Navidad, porque en él está el centro de la fe.
Empieza en la Vigilia Pascual, la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección, y termina cincuenta días después, el domingo de Pentecostés. Como la Pascua cae el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera, cada año cambian las fechas.
Los ocho primeros días forman la octava de Pascua: se celebran como si todos fueran el mismo Domingo de Resurrección. El domingo que la cierra es el de la Divina Misericordia.
El color litúrgico es el blanco, el de la luz y la fiesta. El cirio pascual, encendido en la Vigilia, arde en todas las celebraciones hasta Pentecostés.
En Cuaresma el aleluya calla. En Pascua vuelve y se repite por todas partes: en las antífonas, en los versículos, en la despedida de la Misa. Es la palabra hebrea que significa «alabad al Señor».
Durante estos cincuenta días, en lugar del Ángelus se reza el Regina Coeli, una antífona a la Virgen que se alegra con ella por la resurrección de su Hijo. Esta es nuestra traducción del latín:
Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque aquel a quien mereciste llevar, aleluya,
ha resucitado, como dijo, aleluya.
Ruega por nosotros a Dios, aleluya.
℣. Goza y alégrate, Virgen María, aleluya.
℟. Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos. Oh Dios, que te dignaste alegrar al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo: concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, alcanzar los gozos de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Deja que dure la alegría. Después de la Cuaresma, la Pascua es tiempo de gozo. Cincuenta días dan para dejar que la resurrección toque algo de tu vida, a tu ritmo.
Reza las horas. Las horas de Pascua están llenas de aleluyas, con himnos y lecturas propias. En el Oficio de lectura se leen los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis: la vida de la primera comunidad y la esperanza del final.
Espera Pentecostés. Los nueve días entre la Ascensión y Pentecostés son la primera novena de la historia: los apóstoles los pasaron rezando con María, esperando el Espíritu.
Salmodiando te pone delante cada día de la Pascua las horas completas, con sus himnos, sus aleluyas y sus lecturas propias, sin buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.