salmodiando.es

San Dionisio

Obispo de París, y sus compañeros Rústico y Eleuterio, mártires.

Memoria libre el 9 de octubre. Ese mismo día se puede celebrar también a san Juan Leonardi, presbítero.

En París casi todo el mundo conoce su nombre sin saberlo: lo lleva una ciudad entera, Saint-Denis, con su basílica y su estadio, y lo recuerda la colina de Montmartre. Detrás hay un obispo misionero del siglo III que murió decapitado con dos colaboradores. Sobre él se acumularon después tantas leyendas y confusiones que cuesta ver al hombre. Aquí tienes lo que se sabe, lo que es leyenda y una oración para su memoria.

Rezar la hora de hoy

Lo que cuenta la historia

La noticia más antigua y más fiable la da san Gregorio de Tours, obispo e historiador del siglo VI. Según él, hacia el año 250, en tiempos del emperador Decio, salieron de Roma siete obispos para predicar el Evangelio en las Galias. Uno fue a Tours, otro a Toulouse, otro a Arlés, y Dionisio a la ciudad que los romanos llamaban Lutecia, la actual París.

Allí reunió una comunidad cristiana en un ambiente pagano. Lo ayudaban un presbítero, Rústico, y un diácono, Eleuterio. En una de las persecuciones de la segunda mitad del siglo III, los tres fueron detenidos y decapitados. Las fechas exactas se desconocen. Es todo lo que puede afirmarse con cierta seguridad, y no es poco: tres hombres que fundaron una Iglesia y murieron por ella.

La cabeza entre las manos

La leyenda más famosa nació siglos después. Cuenta que, tras ser decapitado, Dionisio se levantó, tomó su cabeza en las manos y caminó varios kilómetros predicando, hasta el lugar donde quiso ser enterrado. Por eso el arte lo representa casi siempre así, con la cabeza en las manos, como se le ve en el pórtico de Notre-Dame de París.

No es un hecho histórico. Es una forma medieval de decir que su palabra siguió viva después de su muerte, y que el lugar de su sepulcro fue elegido por el propio mártir.

La tradición sitúa su martirio en la colina de Montmartre, y explica el nombre como «monte de los mártires». Hay quien piensa que el nombre viene de un antiguo templo pagano dedicado a Mercurio o a Marte. Sea como sea, en la cima se levanta hoy la basílica del Sagrado Corazón, y una pequeña capilla en la falda de la colina recuerda el martirio.

Un nombre, tres personas

Durante la Edad Media se confundió a este Dionisio con otros dos. El primero es Dionisio Areopagita, el ateniense que se convirtió al oír a san Pablo, según los Hechos de los Apóstoles. El segundo es un autor anónimo, probablemente sirio y de hacia el año 500, que escribió unos tratados de teología mística muy influyentes firmando con ese mismo nombre. En el siglo IX, Hilduino, abad de Saint-Denis, unió a los tres en una sola figura, y así se creyó durante siglos.

Hoy se distinguen con claridad. El obispo de París del siglo III no es el discípulo de Pablo ni el autor místico. Separarlos no le quita nada; le devuelve su historia propia.

La basílica de los reyes

Sobre su tumba, al norte de París, se construyó muy pronto una capilla. Según su biografía antigua, santa Genoveva impulsó a finales del siglo V una iglesia más grande. Después llegó una abadía poderosa, y los reyes de Francia empezaron a enterrarse allí: desde Dagoberto, en el siglo VII, casi todos los reyes franceses reposaron en Saint-Denis.

En el siglo XII el abad Suger reconstruyó la cabecera de la iglesia con grandes vidrieras y bóvedas altas, llenas de luz. Aquella obra, consagrada en 1144, se considera el comienzo del arte gótico. Durante la Revolución las tumbas reales fueron profanadas, y en el siglo XIX se restauraron. Desde 1966 la basílica es catedral de la diócesis de Saint-Denis.

Dionisio fue durante siglos el gran patrono de Francia, y su nombre era grito de guerra de los ejércitos del reino. También figura entre los catorce santos auxiliadores, a los que la devoción popular acudía en necesidades concretas; a él se le invocaba contra los dolores de cabeza.

San Juan Leonardi, el mismo día

El 9 de octubre se recuerda también a san Juan Leonardi, un farmacéutico de Lucca, en la Toscana, que se hizo sacerdote. Fundó una congregación de clérigos, hoy llamados de la Madre de Dios, para enseñar la fe a los niños y renovar la vida del clero, y ayudó a poner en marcha en Roma un colegio para formar misioneros. Sufrió muchas contradicciones y murió en Roma en 1609.

Esta es una oración escrita para esta página:

Señor, Dionisio, Rústico y Eleuterio llevaron tu Evangelio a una ciudad que no te conocía y dieron la vida por ella. Te doy gracias por quienes sembraron la fe en mi tierra mucho antes que yo.

Te pido por la Iglesia de París y de Francia, por los misioneros que empiezan de cero en lugares difíciles y por los cristianos que hoy sufren persecución.

Que mi palabra, como la suya, no se calle cuando cuesta. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Rezar hoy desde Salmodiando

Algunas maneras sencillas de unirte a su memoria:

Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.

Rezar la hora de hoy

Sigue rezando