Para dejar el día en manos de Dios antes de apagar la luz.
Al final del día quedan cosas sin hacer, conversaciones que se repiten en la cabeza y preocupaciones que parecen más grandes con la luz apagada. Desde hace muchos siglos, los cristianos terminan la jornada con una oración breve que no pretende arreglarlo todo, sino entregarlo: lo que ha ido bien, lo que ha ido mal y lo que queda pendiente para mañana.
Rezar por la noche no es un somnífero ni una fórmula para dormir mejor. Es un gesto de confianza: reconocer que el día ha terminado, que no todo depende de ti y que puedes descansar porque hay Alguien que vela mientras duermes.
La tradición propone tres pasos muy sencillos. Primero, mirar el día con calma y dar gracias por lo bueno. Después, pedir perdón por lo que no ha estado bien, sin darle mil vueltas. Y al final, dejar en manos de Dios a las personas que quieres y lo que te preocupa. Si el sueño no llega, puedes repetir despacio una frase breve, como la Oración de Jesús, en lugar de pelearte con el insomnio.
Si llevas tiempo durmiendo mal o las preocupaciones no te dejan descansar, habla también con tu médico. La oración acompaña, pero no sustituye esa ayuda.
Las Completas se rezan con unos pocos salmos que la Iglesia ha elegido precisamente para este momento. Puedes buscarlos en tu Biblia o rezarlos con Salmodiando:
Cada noche, además, las Completas terminan con el cántico de Simeón (Lucas 2,29-32): el anciano que, con el Niño en brazos, dice que ya puede irse en paz.
Esta oración está escrita para esta página. Puedes rezarla en la cama, con la luz apagada:
Señor, se acaba este día y te lo devuelvo tal como ha sido. Gracias por lo bueno que me has dado, aunque a veces no me haya dado cuenta. Perdona lo que he hecho mal y lo que he dejado de hacer.
Te dejo las personas que quiero: guárdalas esta noche, estén donde estén. Te dejo también lo que me preocupa y lo que queda pendiente para mañana. No hace falta que lo resuelva ahora; está en tus manos.
Dame un descanso tranquilo y un despertar sereno. En tus manos pongo mi vida, esta noche y siempre. Amén.
Si quieres rezar la oración de la noche de la Iglesia, con el salmo, la lectura y el cántico que tocan cada día, la tienes preparada:
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.