Un chico de Milán que usaba internet para hablar de lo que más quería.
Carlo Acutis murió en 2006, con quince años, después de una vida corta y bastante corriente: colegio, amigos, videojuegos, animales y ordenadores. Lo que la hizo distinta fue su amor a la Eucaristía, que quiso dar a conocer con las herramientas que mejor manejaba. La prensa lo llamó el primer santo milenial.
Nació en Londres el 3 de mayo de 1991, donde trabajaban entonces sus padres, italianos, y a los pocos meses la familia se instaló en Milán. Allí creció y estudió, los últimos años en el Instituto León XIII, de los jesuitas. Hizo la primera comunión con siete años, en 1998, y desde entonces procuró ir a misa a diario y rezar ante el sagrario.
Por lo demás, era un adolescente de su tiempo. Le gustaban los videojuegos, los animales y la informática, y aprendió por su cuenta a programar y a hacer páginas web. En su parroquia de Santa Maria Segreta ayudaba como catequista, y quienes lo conocieron recuerdan su atención a los compañeros que lo pasaban mal y a las personas sin hogar de Milán, a las que ayudaba con su propio dinero.
A principios de octubre de 2006 enfermó de una leucemia fulminante. Murió el 12 de octubre en Monza, cerca de Milán. Había pedido ser enterrado en Asís, la ciudad de san Francisco, que conocía bien y quería mucho.
Desde 2004 trabajó en una exposición en internet sobre los milagros eucarísticos reconocidos en distintos países, a la que después añadió las apariciones marianas reconocidas por la Iglesia. La terminó poco antes de morir. Tras su muerte se convirtió en una exposición de paneles que ha recorrido parroquias y santuarios de muchos países.
Para él, la Eucaristía era el centro de todo. Lo resumía con una frase suya que se ha hecho muy conocida: «La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo».
Su cuerpo fue llevado a Asís, y desde 2019 reposa en el Santuario del Despojo, la iglesia de Santa María la Mayor, que recuerda el lugar donde el joven Francisco se desprendió de sus bienes. Allí acuden cada año muchísimos peregrinos, en gran parte jóvenes.
Fue beatificado en Asís, en la basílica de San Francisco, el 10 de octubre de 2020. La Iglesia reconoció dos curaciones atribuidas a su intercesión: la de un niño brasileño con una grave malformación del páncreas y la de Valeria Valverde, una joven costarricense que había sufrido un grave accidente de bicicleta en Florencia. El papa León XIV lo canonizó en la plaza de San Pedro el 7 de septiembre de 2025, junto a Pier Giorgio Frassati. Su memoria se celebra el 12 de octubre.
Circulan varias oraciones a Carlo Acutis, pero ninguna tan antigua y extendida como para considerarla tradicional, y no sabemos si están libres de derechos. Esta está escrita para esta página:
Señor Jesús, que llamaste a Carlo a vivir cerca de ti en una vida corriente de estudios, amigos y ordenadores: te damos gracias por su alegría y por su amor a la Eucaristía.
Te pedimos por los jóvenes, por los que se sienten solos detrás de una pantalla, por los que están enfermos y por los padres que han perdido a un hijo. Que en la red encuentren también palabras que acompañan.
Enséñanos a usar el tiempo, la técnica y los talentos que nos das para acercar a los demás a ti. Por intercesión de san Carlo Acutis, danos un corazón sencillo. Amén.
Carlo rezaba cada día el Rosario y pasaba ratos ante el sagrario. Desde Salmodiando puedes rezar también a través de internet, solo o con otros:
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.