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Oración de la mañana

Para empezar el día poniéndolo en manos de Dios.

La oración de la mañana de la Iglesia son las Laudes. Al amanecer, muchos rezan también el Ángelus.

La primera palabra del día marca el tono de todo lo que viene después. Antes de mirar el móvil o de repasar mentalmente la lista de tareas, puedes dedicar un minuto, o diez, a darle gracias a Dios por el día nuevo y ofrecérselo. No hace falta tener mucho tiempo: hace falta empezar.

Rezar la hora de hoy

Por qué rezar por la mañana

Los salmos están llenos de oraciones de la mañana: quien madruga para buscar a Dios, quien espera su luz como el centinela espera la aurora. Para los primeros cristianos, la salida del sol era una imagen de Cristo resucitado, y por eso la Iglesia reza al amanecer.

Rezar por la mañana no garantiza que el día salga bien. Pero cambia la manera de vivirlo: lo que ocurra, bueno o malo, ya no es solo tuyo, sino algo que has puesto en manos de Dios desde el principio.

Dos textos para la mañana

El salmo 63Se reza en las Laudes del domingo. Es la oración de alguien que madruga porque tiene sed de Dios, como tierra reseca.
Lamentaciones 3,22-23Recuerda que las misericordias del Señor no se acaban y se renuevan cada mañana. Cada día es una oportunidad nueva.

Las Laudes y el ofrecimiento del día

Las Laudes son la oración de la mañana de la Liturgia de las Horas. Empiezan con un versículo del salmo 51 («Señor, ábreme los labios») y siguen con un himno, unos salmos, una lectura breve y el cántico de Zacarías, el Benedictus (Lucas 1,68-79), que bendice a Dios porque nos visita como el sol que nace de lo alto. Se rezan en unos diez o quince minutos.

Muchas personas añaden un ofrecimiento del día: una oración breve en la que se ofrecen a Dios las alegrías, los trabajos y las penas de la jornada. Se difundió sobre todo desde el siglo XIX con el Apostolado de la Oración, hoy Red Mundial de Oración del Papa, que une ese ofrecimiento a las intenciones que el papa propone cada mes.

Y a mediodía, o ya al amanecer, está el Ángelus, que recuerda la Encarnación y ayuda a volver a Dios en medio de las tareas.

Una oración para ofrecer el día

Esta oración está escrita para esta página. Puedes rezarla al levantarte, antes del café o camino del trabajo:

Señor, gracias por este día nuevo que todavía no he estrenado. Gracias por despertarme, por las personas con las que voy a encontrarme y por lo que aún no sé que me espera.

Te ofrezco todo lo que va a traer: el trabajo y el descanso, las alegrías y lo que me cueste. Úsalo para bien, el mío y el de los demás, y únelo a lo que tú quieres para el mundo.

Acompáñame en cada hora. Que sepa escuchar, que sea amable y que, si me equivoco, sepa volver a empezar. Y esta noche, que pueda darte gracias por lo vivido. Amén.

Cómo rezarlo con Salmodiando

Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.

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