Un cuadro rescatado de la calle que Madrid adoptó como suyo.
La Almudena es la patrona oficial de Madrid, pero muchos madrileños llaman a la Virgen de la Paloma su patrona popular. Su historia no empieza en un gran templo, sino en un portal de la calle de la Paloma, con un lienzo que unos niños arrastraban jugando y una vecina que lo recogió. De aquel gesto nacieron una capilla, una iglesia y una de las fiestas más queridas del verano madrileño.
En 1787, una vecina del barrio llamada Isabel Tintero vio a unos niños que jugaban con un lienzo viejo. Era una pintura de la Virgen de la Soledad, vestida de luto, con las manos juntas. Isabel se lo pidió a los niños, lo limpió, le puso un marco y lo colgó en el portal de su casa, en la calle de la Paloma.
Los vecinos empezaron a detenerse ante él, a rezar y a dejarle velas. La devoción creció tanto que el portal se quedó pequeño, y en 1795 se terminó una capilla para acoger el cuadro. Por la calle donde estaba, la gente empezó a llamarla simplemente la Virgen de la Paloma.
Entre 1896 y 1912 se levantó la iglesia actual, de ladrillo y estilo neomudéjar por fuera, en la calle de la Paloma, en pleno barrio de La Latina. El cuadro preside desde lo alto el altar mayor.
Los bomberos de Madrid la tienen por patrona. Según la tradición, se la invocó en un gran incendio de la Plaza Mayor en el siglo XVIII, y desde entonces el cuerpo la honra de forma especial. Es tradición, sin documento que diga quién le dio ese patronazgo.
Lo que sí es costumbre firme desde hace décadas es que, cada 15 de agosto, sean los bomberos quienes bajan el cuadro de lo alto del retablo antes de la procesión, lo acompañan por las calles y lo vuelven a subir al terminar. Es uno de los momentos más esperados del día: la gente sigue con la mirada el lienzo mientras desciende, sujeto con cuerdas y con mucho cuidado.
La zarzuela La verbena de la Paloma, de Tomás Bretón, estrenada en 1894, hizo famosa esta fiesta mucho más allá de Madrid.
Escrita para esta página. Puedes rezarla tal cual o con tus propias palabras:
Virgen de la Paloma, que empezaste siendo un cuadro olvidado en manos de unos niños, mira también a los que se sienten olvidados, a los que nadie recoge ni cuelga en su portal.
Te encomendamos a los bomberos y a todos los que se juegan la vida por los demás, a los vecinos de nuestros barrios y a quienes pasan este verano solos en la ciudad.
Madre de la Soledad, acompaña nuestras soledades y enséñanos a hacer sitio en casa a quien lo necesite, como hizo Isabel contigo. Amén.
Estés en Madrid o lejos, el 15 de agosto puedes unirte a la fiesta con la oración:
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.