Una talla románica en lo alto de una montaña, y unos monjes que llevan mil años rezando a su lado.
La Virgen de Montserrat es la patrona de Cataluña. Se venera en el monasterio benedictino de Santa María de Montserrat, encajado entre las rocas de una montaña a unos cincuenta kilómetros de Barcelona. La llaman cariñosamente «la Moreneta» por el color oscuro de su rostro. Alrededor de ella viven una comunidad de monjes que reza cada día la Liturgia de las Horas y una escolanía de niños cantores con siete siglos de historia.
La leyenda del hallazgo. Cuenta la tradición que en el año 880 unos pastores vieron luces y oyeron música en la montaña varios sábados seguidos. Avisado el obispo, se encontró en una cueva una imagen de la Virgen. Cuando quisieron llevarla a Manresa, la imagen se volvió tan pesada que no pudieron moverla, y se entendió que debía quedarse allí. Es una leyenda, contada con cariño durante siglos, no un hecho documentado.
El monasterio. Lo que sí consta es que en 1025 el abad Oliba, obispo de Vic y abad de Ripoll, fundó un monasterio junto a una pequeña ermita dedicada a Santa María. Por eso en 2025 Montserrat celebró su milenario. La comunidad es benedictina: vive según la Regla de san Benito, que une la oración, el trabajo y la acogida a quien llega.
Subir al camarín. La imagen está en un camarín elevado detrás del altar de la basílica. Los peregrinos suben por una escalera lateral para verla de cerca, y muchos tocan la esfera que sostiene en la mano, la única parte que queda al alcance.
La Escolanía. Es uno de los coros de niños cantores más antiguos de Europa: el primer documento que prueba su existencia es de 1307. Hoy la forman más de cincuenta niños de nueve a catorce años, que estudian y viven en el monasterio y cantan en la basílica al servicio de la liturgia. Oírlos cantar la Salve y el Virolai es uno de los momentos más concurridos del santuario.
El Virolai. Es el himno a la Virgen de Montserrat. El poeta Jacint Verdaguer escribió la letra y Josep Rodoreda le puso música para el milenario de la tradición del hallazgo, y se cantó por primera vez en abril de 1880. Empieza con «Rosa d'abril, Morena de la serra», y por eso a la Virgen también se la llama «Rosa de abril».
El 27 de abril. Es su fiesta. Mucha gente sube ese día al monasterio, a pie por los caminos de la montaña o en tren cremallera o teleférico, y en Cataluña son muchas las mujeres que se llaman Montserrat y celebran su santo.
Lo que sostiene Montserrat desde hace mil años no es la montaña ni el turismo, sino la oración diaria de una comunidad. Los monjes se reúnen varias veces al día para rezar la Liturgia de las Horas: los salmos repartidos a lo largo del día, de la mañana a la noche, la misma oración que rezan tantos cristianos en todo el mundo. En su Regla, san Benito la llama «obra de Dios» y dice que nada se le anteponga.
Si no puedes ir a Montserrat, puedes unirte a esa misma oración desde donde estés: los salmos que cantan los monjes son los que tienes cada día en Salmodiando.
La hemos escrito para esta página. Puedes rezarla tal cual o con tus palabras:
Virgen de Montserrat, Moreneta, que sostienes el mundo en la mano como quien sostiene una fruta pequeña, cuida también de lo pequeño que llevamos nosotros: los días corrientes, el trabajo, las personas que queremos.
Tú que te quedaste en la montaña, entre las rocas, acompaña a quienes suben cansados y a quienes no pueden subir, a los que buscan un sitio donde rezar y no lo encuentran.
Rosa de abril, pon en nuestra boca los salmos que se cantan a tu lado, para que nuestra voz se una a la de tantos que alaban a tu Hijo, de día y de noche. Amén.
Puedes rezar las mismas Horas que los monjes, a la misma hora del día, o encender una vela por una intención.
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.