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San Antón, el padre de los monjes

Un ermitaño de Egipto que, dieciséis siglos después, sigue llenando las iglesias de perros y caballos.

Su fiesta es el 17 de enero. En 2027 cae en domingo: la misa de ese día es la del domingo, pero las bendiciones y las fiestas populares se celebran igual, y las hogueras arden la víspera, el sábado 16.

San Antonio Abad, al que en España casi todo el mundo llama san Antón, vivió en el desierto de Egipto en los siglos III y IV y es considerado el padre del monacato cristiano. En España su nombre va unido a otra cosa: a la bendición de los animales, a los panecillos, a las hogueras de la víspera y a un refrán que marca el final de las fiestas navideñas, «hasta San Antón, Pascuas son».

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Quién fue

Antonio nació en Egipto hacia el año 251, en una familia cristiana con tierras. Se quedó huérfano joven y, según cuenta su biógrafo, poco después oyó en la iglesia las palabras del Evangelio «si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dáselo a los pobres». Se las tomó al pie de la letra: repartió sus bienes y se retiró a vivir solo, cada vez más adentro del desierto.

No buscaba discípulos, pero llegaron. Muchos hombres fueron a vivir cerca de él para aprender a rezar y a luchar contra sus propias tentaciones, y así nacieron las primeras comunidades de monjes. Murió el 17 de enero del año 356, con más de cien años.

Casi todo lo que sabemos de él procede de la Vida de Antonio que escribió en griego san Atanasio de Alejandría, que lo conoció, poco después de su muerte. Aquel libro corrió por todo el mundo cristiano y fue la semilla de los monasterios de Oriente y de Occidente.

Hacia 251, EgiptoNace en una familia cristiana acomodada.
El desiertoDeja sus bienes y se hace ermitaño; a su alrededor nacen los primeros monjes.
356Muere el 17 de enero. San Atanasio escribe su vida.

Por qué es el santo de los animales

Las leyendas de los padres del desierto están llenas de animales que acompañan a los ermitaños, y a san Antón se le pinta desde hace siglos con un cerdito a los pies. Ese cerdo tiene, además, una historia muy concreta.

En la Edad Media la orden de los Antonianos, canónigos hospitalarios puestos bajo su patronazgo, atendía a los enfermos del llamado «fuego de San Antón», una intoxicación por el cornezuelo del centeno que quemaba por dentro y gangrenaba las extremidades. Para sostener sus hospitales criaban cerdos que andaban sueltos por las calles con una campanilla, y que los vecinos alimentaban. De ahí el cerdo y la campanilla de las imágenes, y de ahí también que el santo acabara siendo el protector de los animales de la casa y del campo.

Cómo se vive en España

La bendición de los animales. En muchas parroquias, el 17 de enero o el fin de semana más cercano, se bendicen mascotas, caballos y animales de granja. La más conocida es la de la iglesia de San Antón, en la calle Hortaleza de Madrid, donde se juntan perros, gatos, conejos, pájaros y hasta cabras, y por la tarde salen «las vueltas», un pasacalles en el que participan personas y animales. Allí se venden también los panecillos del santo, y la costumbre dice que uno se guarda todo el año.

Las Luminarias de San Bartolomé de Pinares. En este pueblo de Ávila, la noche del 16 de enero, víspera de la fiesta, se encienden hogueras por las calles y los jinetes las atraviesan a caballo, en un rito que busca purificar a los animales y pedir para ellos la protección del santo. No hay documento escrito sobre su origen; se suele decir que viene del siglo XVIII.

Los foguerons de Mallorca. También en Mallorca, la víspera de Sant Antoni, se encienden hogueras en las calles de muchos pueblos, como sa Pobla, y la gente se reúne alrededor para asar embutidos, cantar y tocar la ximbomba.

Una oración para el 17 de enero

San Antón, tú dejaste todo para quedarte a solas con Dios, y aun así la gente no dejaba de buscarte. Enséñame a encontrar un poco de desierto en medio de mis días llenos.

Te encomiendo a los animales que viven conmigo y a los que trabajan en el campo, y a quienes los cuidan. Que no les falte abrigo ni comida, ni a nosotros la ternura con ellos.

Y a los que hoy arden por dentro, de enfermedad o de pena, acércales el fuego que calienta y no quema. Amén.

Rezar desde Salmodiando

San Antón vivió rezando los salmos en soledad. Hoy puedes rezarlos tú, solo o con otros, desde casa:

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