El fraile pequeño de Fontiveros que escribió sus mejores versos a oscuras.
Juan de Yepes fue carmelita, compañero de santa Teresa de Jesús en la reforma del Carmelo, preso durante meses por sus propios hermanos de orden y, sin buscarlo, uno de los mayores poetas de la lengua española. Murió en Úbeda el 14 de diciembre de 1591, con cuarenta y nueve años. Lo que dejó escrito sobre la noche, la llama y el amor sigue acompañando a quien reza cuando no siente nada.
Nació en Fontiveros (Ávila) el 24 de junio de 1542, hijo de Gonzalo de Yepes y Catalina Álvarez. La familia conoció la pobreza de cerca: el padre murió pronto y la madre sacó adelante a sus hijos como pudo. Juan entró en los carmelitas con el nombre de fray Juan de Santo Matía y estudió en la Universidad de Salamanca entre 1564 y 1567.
En 1567, en Medina del Campo, conoció a Teresa de Jesús. Ella buscaba frailes para llevar a los hombres la vuelta a la vida sencilla que ya había empezado con las monjas, y él andaba pensando en irse a la Cartuja. Se quedó. El 28 de noviembre de 1568 empezó en Duruelo, una casita de campo, la vida de los descalzos, y allí cambió su nombre por el de Juan de la Cruz.
La reforma no gustó a todos. En diciembre de 1577, en medio de los conflictos entre calzados y descalzos, Juan fue detenido y llevado al convento carmelita de Toledo. Pasó allí más de ocho meses encerrado en una celda estrecha y oscura. En agosto de 1578 logró escapar de noche.
Lo sorprendente es lo que salió de aquel encierro. En la celda compuso buena parte del Cántico espiritual y otros poemas, que al principio, sin papel, guardó en la memoria. Del peor momento de su vida nacieron algunos de los versos más luminosos que se han escrito en castellano.
San Juan escribió poco en verso, pero cada poema es una obra mayor. En la Noche oscura el alma sale de casa a escondidas, de noche, guiada solo por la luz de dentro:
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
Y en la Llama de amor viva habla de un Dios que no está lejos, sino en lo más hondo de uno mismo:
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Versos de san Juan de la Cruz (siglo XVI, dominio público), de la Noche oscura y de la Llama de amor viva, según el texto recogido en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Luego explicó esos poemas en prosa, en la Subida del Monte Carmelo, la Noche oscura, el Cántico espiritual y la Llama de amor viva. Por esa enseñanza sobre la oración y el camino hacia Dios, Pío XI lo declaró doctor de la Iglesia el 24 de agosto de 1926. Había sido beatificado en 1675 y canonizado en 1726, y desde 1952 es patrón de los poetas españoles.
En los lugares de su vida. Fontiveros, donde nació, Úbeda, donde murió, y Segovia, en cuya iglesia de los Carmelitas Descalzos se conserva su sepulcro, son los sitios donde más se le recuerda, con triduos y misas solemnes en torno al 14 de diciembre.
Un año jubilar. Entre el 13 de diciembre de 2025 y el 26 de diciembre de 2026 se celebra el Año Jubilar sanjuanista, por los trescientos años de su canonización y los cien de su nombramiento como doctor de la Iglesia. Su lema es una frase suya: «La esperanza tanto alcanza cuanto espera».
En el Carmelo, y en cualquier sitio. Los carmelitas lo celebran como a uno de sus padres, pero no hace falta ir a ningún convento. Basta con leer despacio uno de sus poemas, en silencio, por la noche.
Señor, tú acompañaste a Juan en una celda sin luz y de allí sacaste canciones. Mira mis noches, las que conozco y las que todavía no sé nombrar.
Cuando no te sienta, que no me asuste. Cuando todo calle, que sepa esperar, como él esperó, a que tu llama se encienda por dentro.
Y en este Adviento, mientras esperamos a tu Hijo, haz de mi casa sosegada un sitio donde puedas entrar. Amén.
San Juan rezaba con los salmos de cada día, como cualquier fraile de su tiempo. Puedes hacer lo mismo, solo o acompañado:
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.