Una romería que camina hacia Pentecostés.
En una aldea del término de Almonte, en Huelva, junto a las marismas de Doñana, se venera desde la Edad Media una imagen de la Virgen que hoy se conoce en todo el mundo como la Virgen del Rocío. Cada año, al llegar Pentecostés, miles de personas hacen el camino hasta su ermita, a pie, a caballo o en carreta, con sus hermandades. Detrás del ruido y de las fotos hay algo muy sencillo: gente que camina días enteros para estar un momento cerca de la Madre de Dios.
Las referencias más antiguas a este santuario son del siglo XIV. El Libro de la Montería de Alfonso XI menciona una iglesia de Santa María de las Rocinas, que es el nombre primitivo de la advocación. Con el tiempo, «las Rocinas» dejó paso a «el Rocío».
Sobre el origen de la imagen hay una tradición popular: un cazador de Villamanrique habría encontrado la talla de la Virgen en el hueco de un árbol, en pleno monte, y los vecinos de Almonte la habrían llevado a la ermita. Es un relato que se transmite de generación en generación, no un hecho documentado.
El 29 de junio de 1653, Almonte proclamó a la Virgen del Rocío su patrona. La Hermandad Matriz, la de Almonte, es la que custodia la imagen y preside la romería; a su lado fueron naciendo hermandades filiales en otros pueblos, primero en los alrededores y después mucho más lejos. El 8 de junio de 1919 la imagen fue coronada canónicamente.
Se la llama también «Blanca Paloma», un nombre que remite al Espíritu Santo, cuya venida celebra la Iglesia en Pentecostés, el día en torno al cual gira toda la romería.
El camino es duro y tiene mucho de convivencia: comidas compartidas, cantes, noches al raso. Pero tiene también su parte de oración, con misas en el campo, el rezo del Rosario y los ratos de silencio ante el simpecado. Cada peregrino lo vive a su manera.
La hora del salto de la reja no está fijada: depende del momento en que los almonteños deciden sacar a la Virgen, siempre de madrugada.
El Rocío Chico, el 19 de agosto. Recuerda un voto de 1813: la tradición cuenta que, cuando las tropas francesas iban a tomar represalias contra Almonte, el pueblo se encomendó a su patrona y se libró. Desde entonces lo renueva cada año.
El traslado a Almonte. Cada siete años la Virgen deja la aldea y es llevada al pueblo de Almonte, donde permanece varios meses antes de volver a su ermita.
La ermita, abierta todo el año. No hace falta esperar a Pentecostés: cualquiera puede acercarse a rezar ante la Virgen en cualquier momento.
Escrita para esta página. Puedes rezarla tal cual o con tus propias palabras:
Madre de Dios del Rocío, tú que esperaste con los apóstoles la llegada del Espíritu, acompáñanos también a nosotros en el camino, en los días de arena y en los de sombra.
Te encomendamos a quienes peregrinan hacia ti y a quienes este año no pueden hacerlo: los enfermos, los mayores, los que están lejos. Que todos se sientan igual de cerca de tu casa.
Pide para nosotros el mismo Espíritu que recibieron los apóstoles, para que sepamos querernos, perdonarnos y seguir caminando juntos. Amén.
Si no puedes ir a la aldea, o quieres prepararte antes de hacer el camino, aquí tienes formas de unirte en oración:
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.