La Virgen de los que no pueden salir por su propio pie.
«Merced» quiere decir misericordia, gracia que se da sin que uno la merezca. En la Edad Media, cuando miles de cristianos del Mediterráneo acababan cautivos en el norte de África, nació en Barcelona una orden dedicada a liberarlos. La Virgen de la Merced es la Virgen de esa obra, y por eso aparece vestida de blanco y a veces con unas cadenas rotas en las manos.
La Orden de la Merced la fundó san Pedro Nolasco en Barcelona en 1218, con el apoyo del rey Jaime I, entonces todavía un niño. La tradición cuenta que la Virgen se apareció a Pedro Nolasco el 1 de agosto de ese año y le pidió que fundara una orden para redimir cautivos; algunas versiones añaden que se apareció también al rey y a san Raimundo de Peñafort. El papa Gregorio IX aprobó la orden en 1235.
Lo que la distingue es un cuarto voto, además de los de pobreza, castidad y obediencia: los mercedarios se comprometían a quedarse ellos como rehenes si hacía falta para liberar a un cautivo que corriera peligro de perder la fe. Durante siglos recorrieron el Mediterráneo pagando rescates y trayendo gente de vuelta a casa.
En 1687 una plaga de langosta arrasó los campos de Cataluña. Cuando terminó, el Consell de Cent, el antiguo gobierno de la ciudad, declaró a la Virgen de la Merced patrona de Barcelona. Hoy se venera en la basílica de la Merced, junto al puerto, construida entre 1765 y 1775. La imagen, una talla gótica del siglo XIV, preside el templo sobre un trono de plata.
Su devoción cruzó el Atlántico con los mercedarios, y hoy es patrona de muchos lugares de América. En España es también la patrona de las prisiones: el 24 de septiembre muchos centros penitenciarios celebran su fiesta, y sigue siendo la Virgen de los que no pueden salir.
Una fiesta mayor. Barcelona celebra la Mercè en torno al 24 de septiembre con unas fiestas que el Ayuntamiento empezó a organizar en 1871. En 1902 tomaron el aire que tienen hoy, con gigantes, castellers, sardanas y bailes populares de toda Cataluña. El correfoc, con diablos y fuego por las calles, se incorporó en 1979.
La basílica. En esos días mucha gente se acerca a la basílica a ver a la Virgen, dejar flores o simplemente sentarse un rato dentro, entre el ruido de la fiesta.
En toda España. Muchos pueblos y parroquias que tuvieron convento mercedario celebran también el 24 de septiembre, y en las cárceles es un día de misa y de visitas.
La hemos escrito para esta página. Puedes rezarla entera o quedarte con lo que te diga algo:
Virgen de la Merced, tú que acompañaste a los que iban a rescatar cautivos, conoces el camino hacia los que no pueden salir por sí mismos.
Te traemos a los presos y a sus familias, a los que están atrapados en una adicción, en una deuda o en una casa donde tienen miedo, a los que viven lejos de su tierra sin papeles y sin nadie. Rompe lo que los tiene atados.
Y a nosotros, que tantas veces no sabemos cómo ayudar, danos un poco del valor de aquellos frailes que se ofrecían en lugar de otros. Que nadie se quede solo detrás de una puerta cerrada. Amén.
Si quieres acompañar a la Virgen de la Merced desde donde estés:
Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.