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Qué es una vigilia

Velar de noche en oración, a la espera de una fiesta o del Señor que viene.

Una vigilia es una noche, o una parte de la noche, que se pasa despierto y en oración. La palabra viene del latín «vigilia», que significa vela: los romanos dividían la noche en cuatro vigilias, los turnos de guardia. Los cristianos la tomaron para nombrar la oración nocturna con la que esperan una fiesta. La mayor de todas es la de Pascua.

Rezar la hora de hoy

De dónde viene velar de noche

Rezar de noche está en la Biblia. Un salmo dice que se levanta a medianoche para dar gracias (Sal 119, 62). Jesús pasó noches enteras en oración (Lc 6, 12), pidió a sus discípulos en Getsemaní que velaran y oraran (Mt 26, 41) y comparó a los suyos con unos criados que esperan despiertos a su señor sin saber a qué hora volverá (Mc 13, 33-37). Pablo y Silas, presos en Filipos, rezaban y cantaban himnos a medianoche (Hch 16, 25).

Las vigilias son tan antiguas como la Iglesia. Hacia el año 112, el gobernador romano Plinio el Joven escribió que los cristianos se reunían antes del amanecer para cantar himnos a Cristo. La Ordenación general de la Liturgia de las Horas recoge el sentido de esa costumbre: la oración de la noche expresa y aviva la espera del Señor que ha de volver (n. 72).

La Vigilia pascual, madre de todas

Las Normas universales sobre el año litúrgico la presentan así en su número 21: la Vigilia pascual, en la noche santa en que el Señor resucitó, es tenida como «la madre de todas las santas vigilias». La expresión es de san Agustín, en su sermón 219, y las Normas la citan con esa referencia.

El mismo número indica que toda la celebración se haga de noche: que empiece después de caer la noche y termine antes del amanecer del domingo. Tiene cuatro partes:

La luzSe enciende un fuego nuevo, se prepara el cirio pascual y se canta el pregón pascual.
La PalabraSiete lecturas del Antiguo Testamento, que pueden reducirse hasta tres, sin omitir nunca el paso del mar Rojo. Después, el Gloria, la carta del apóstol, el Aleluya y el Evangelio de la resurrección.
El bautismoSe bendice el agua, se bautiza a los catecúmenos y todos renuevan las promesas de su bautismo.
La EucaristíaLa primera misa de la Pascua.

Durante siglos esta celebración se había adelantado hasta la mañana del Sábado Santo. Pío XII la devolvió a la noche, primero a modo de experiencia en 1951 y de forma obligatoria desde 1955.

Pentecostés, Navidad y otras solemnidades

A semejanza de la Vigilia pascual, muchas Iglesias tuvieron la costumbre de empezar algunas solemnidades con una vigilia; entre ellas destacan la de Navidad y la de Pentecostés (Ordenación general de la Liturgia de las Horas, n. 71).

Pentecostés. El Misal actual ofrece para la víspera una misa de vigilia que puede celebrarse en forma prolongada, con cuatro lecturas del Antiguo Testamento, cada una con su salmo y su oración, antes de la carta y del Evangelio.

Navidad. La misma Ordenación indica que en la noche de Navidad conviene celebrar, antes de la misa, una vigilia solemne con el Oficio de lectura (n. 215).

Otras solemnidades. Algunas tienen una misa propia de vigilia para la tarde anterior (Normas universales, n. 11). Es el caso, entre otras, del nacimiento de san Juan Bautista, de san Pedro y san Pablo y de la Asunción.

Con el tiempo, la palabra «vigilia» pasó a significar también, sin más, el día anterior a una fiesta. De ahí que en muchos lugares se llame vigilia a la víspera.

Las vigilias de los monjes

En los monasterios, la oración de la noche es parte de cada día. Los monjes de la tradición benedictina se levantan antes del amanecer para el oficio de Vigilias, que durante siglos se llamó maitines: salmos y lecturas largas en la hora más silenciosa.

En la Liturgia de las Horas actual ese oficio es el Oficio de lectura. El Concilio Vaticano II quiso que, conservando en el coro su carácter de alabanza nocturna, pudiera rezarse a cualquier hora del día (Ordenación general, n. 57).

El Oficio de lectura prolongado

Para quien quiera celebrar una vigilia más extensa la víspera de un domingo, de una solemnidad o de una fiesta, la Ordenación general da una forma sencilla (n. 73): se reza el Oficio de lectura hasta las dos lecturas; después se añaden unos cánticos previstos para ello y se lee el Evangelio, sobre el que puede hacerse una homilía; por último se canta el Te Deum y se dice la oración.

Lo puede hacer una comunidad, una parroquia o un grupo pequeño.

Las vigilias de oración de hoy

Fuera de los libros litúrgicos, se llama también vigilia a cualquier encuentro de oración nocturno: una vigilia por la paz, la que precede a una ordenación o a una profesión religiosa, las de jóvenes, las noches de adoración ante el Santísimo. No tienen un esquema fijo. Suelen combinar lecturas, salmos, cantos, silencio e intercesión, y comparten con las antiguas lo esencial: se quita un rato al sueño para esperar juntos.

Velar con Salmodiando

Para una vigilia en casa o en grupo sirve lo que ya está en Salmodiando: el Oficio de lectura del día como base, Completas para cerrar la noche, una vela encendida por la intención que reúne al grupo. Si quienes rezan viven lejos, pueden hacerlo a la vez, cada uno desde su dispositivo.

Salmodiando te da cada día las horas enteras de la Liturgia de las Horas, con sus himnos, sus salmos y sus lecturas propias, sin que tengas que buscar nada. Puedes rezarlas solo o a coros con tu grupo. Gratis, sin registro y sin anuncios.

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