San José Obrero
De José sabemos pocas cosas, y una de ellas es su oficio. En Nazaret lo conocían como el artesano, el que trabajaba la madera, y a Jesús lo llamaban «el hijo del carpintero» (Mt 13,55). Con sus manos sacó adelante a su familia, y en su taller aprendió Jesús a trabajar.
Durante casi treinta años el Hijo de Dios vivió así, sin milagros ni sermones, ganándose el pan como cualquier vecino. Eso dice mucho del valor que Dios da al trabajo de cada día, al que se ve y al que no se ve.
En 1955 el papa Pío XII instituyó esta fiesta el 1 de mayo, el día en que medio mundo celebra a los trabajadores. Quiso poner junto a ellos a un hombre que trabajó mucho, con honradez y en silencio, y recordar que ningún trabajo digno es pequeño a los ojos de Dios.
Para rezar: Ofrece hoy a Dios tu trabajo, sea el que sea, y pide por quienes no tienen empleo.