San Ezequiel, profeta
Ezequiel era sacerdote del templo de Jerusalén. En el año 597 antes de Cristo fue deportado a Babilonia con el rey y con miles de judíos. Allí, junto al río Quebar, recibió su vocación de profeta en una visión grandiosa de la gloria de Dios.
Durante años tuvo que anunciar a los desterrados lo que nadie quería oír: que Jerusalén caería. Y cayó. Entonces su mensaje cambió y se volvió esperanza. Dios prometía quitar a su pueblo el corazón de piedra y darle un corazón de carne (Ez 36,26).
Suya es la visión del valle lleno de huesos secos que vuelven a la vida cuando sopla sobre ellos el espíritu de Dios (Ez 37). Con ella anuncia que ningún pueblo, y ninguna persona, están tan muertos que Dios no pueda levantarlos.
Para rezar: Pide a Dios que cambie en ti lo que se ha vuelto de piedra.