San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia
Anselmo nació en Aosta, al norte de Italia, en 1033. Tras una juventud inquieta cruzó los Alpes y en 1060 se hizo monje en la abadía de Bec, en Normandía, atraído por la fama de su maestro Lanfranco. Allí fue prior y después abad.
En 1093 fue nombrado arzobispo de Canterbury. Defendió la libertad de la Iglesia frente a los reyes Guillermo II y Enrique I, y por ello sufrió dos destierros.
Fue uno de los grandes pensadores de la Edad Media. Su lema era «la fe que busca entender»: creer no significa dejar de pensar, sino pensar mejor. En el Proslogion propuso su famoso argumento sobre la existencia de Dios, y en Por qué Dios se hizo hombre reflexionó sobre la redención. Murió el 21 de abril de 1109. Hoy se recuerda también a san Conrado de Parzham, humilde portero capuchino del santuario de Altötting.
Para rezar: Dedica hoy un rato a entender mejor algo de tu fe: lee, pregunta, piensa.