La Transfiguración del Señor
Unos días después de anunciar a sus discípulos que iba a sufrir y morir, Jesús subió a un monte alto con Pedro, Santiago y Juan. La tradición lo identifica con el monte Tabor, en Galilea. Mientras oraba, su rostro y sus vestidos se volvieron resplandecientes, y aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, fuera de sí, dijo que qué bien se estaba allí y propuso hacer tres tiendas. Entonces los cubrió una nube y se oyó una voz: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo» (Mc 9,7).
Jesús quiso mostrarles por un momento su gloria para que no se hundieran cuando llegara la cruz. Esta fiesta, muy antigua en Oriente, fue extendida a toda la Iglesia en 1457. Nos recuerda adónde conduce el camino, incluso cuando pasa por el sufrimiento.
Para rezar: Escucha hoy a Jesús: lee despacio el relato de la Transfiguración (Mc 9,2-10) y quédate con una palabra.