Exaltación de la Santa Cruz
Según la tradición, santa Elena, madre del emperador Constantino, encontró en Jerusalén la cruz en la que murió Jesús. Sobre el lugar del Calvario y del sepulcro se levantó una gran basílica, que se consagró en el año 335. Al día siguiente, el 14 de septiembre, se mostró la cruz a los fieles para que la veneraran, y así nació esta fiesta.
Siglos después, los persas se llevaron la reliquia, y el emperador Heraclio la recuperó y la devolvió a Jerusalén, lo que dio todavía más fuerza a la celebración.
Exaltar la cruz no es celebrar el dolor. Es celebrar el amor que llegó hasta el final. Lo que era un instrumento de tortura se convirtió en signo de salvación. Jesús lo había anunciado: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12,32).
Para rezar: Haz hoy la señal de la cruz despacio, pensando en lo que significa, y ofrece a Dios la cruz que más te pesa.