Santos Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires
Cornelio fue elegido papa en el año 251, después de una dura persecución en la que muchos cristianos habían renegado de su fe. Él quiso acogerlos de nuevo tras la penitencia. El sacerdote Novaciano, más rígido, se opuso, se proclamó papa y provocó un cisma. Poco después Cornelio fue desterrado a Civitavecchia, donde murió en el año 253.
Cipriano, obispo de Cartago, en el norte de África, lo apoyó desde el primer momento. Se había convertido ya adulto, siendo un abogado brillante, y escribió con fuerza sobre la unidad de la Iglesia. Suya es una frase muy conocida: nadie puede tener a Dios por padre si no tiene a la Iglesia por madre. Murió decapitado en el año 258.
Hoy se recuerda también a san Juan Macías, dominico extremeño que sirvió a los pobres en Lima.
Para rezar: Reza hoy por la unidad de la Iglesia y por quienes se han alejado de ella.