Santa María Magdalena
María era de Magdala, un pueblo de pescadores a orillas del lago de Galilea. San Lucas cuenta que Jesús la había liberado de siete demonios y que desde entonces lo seguía y lo ayudaba con sus bienes, junto con otras mujeres (Lc 8,2-3).
Cuando casi todos huyeron, ella estuvo al pie de la cruz. Y el domingo, muy de mañana, fue al sepulcro y lo encontró vacío. Lloraba creyendo que se habían llevado el cuerpo, cuando alguien la llamó por su nombre: «María». Lo reconoció enseguida y respondió: «Rabbuni», que significa «Maestro». Jesús la envió a anunciar a los discípulos que estaba vivo (Jn 20,11-18).
Por eso se la llama «apóstol de los apóstoles». Durante siglos se la confundió con la pecadora anónima del Evangelio, pero nada en la Escritura lo afirma. En 2016 el papa Francisco elevó su memoria a fiesta.
Para rezar: Escucha hoy en la oración cómo Jesús te llama por tu nombre, y dile tú: «Maestro».