Nuestra Señora de la Esperanza
Esta fiesta de la Virgen tiene raíces españolas. En el año 656, el X Concilio de Toledo dispuso celebrar a María el 18 de diciembre, una semana antes de Navidad, porque la fiesta de la Anunciación caía a menudo en Cuaresma o en Semana Santa. La tradición atribuye a san Ildefonso de Toledo su difusión.
Se la llamó de la Expectación, porque contempla a María en los últimos días de su embarazo, esperando el nacimiento de su Hijo. Y también «de la O», porque en estos días la Iglesia canta en vísperas las antífonas que empiezan con esa exclamación: «Oh Sabiduría», «Oh Raíz de Jesé», «Oh Sol que naces de lo alto»…
Con el nombre de Esperanza se la venera en toda España, y hoy es la fiesta de imágenes tan queridas como la Esperanza Macarena y la de Triana, en Sevilla, o la de Málaga. María es la mujer que espera, y nos enseña a esperar.
Para rezar: Dile a María qué esperas tú de Dios estos días, y pídele que te enseñe a esperar.