San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
Jerónimo nació hacia el año 347 en Estridón, en Dalmacia. Estudió en Roma, donde se bautizó, y se apasionó por los libros. Pasó unos años como ermitaño en el desierto de Siria, donde aprendió hebreo con gran esfuerzo.
De vuelta en Roma fue secretario del papa Dámaso, que le encargó revisar la traducción latina de la Biblia. Más tarde se estableció en Belén, junto a la cueva del nacimiento, con un grupo de discípulos, entre ellos las santas Paula y Eustoquio. Allí dedicó más de treinta años a traducir la Escritura desde sus lenguas originales. Su traducción, la Vulgata, fue la Biblia de la Iglesia latina durante siglos.
Tenía un carácter difícil y lo sabía. Murió en Belén en el año 420. Suya es una frase famosa: ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo.
Para rezar: Lee hoy un capítulo de la Biblia despacio, como quien escucha a un amigo.