San Valerio de Astorga, nacido en la región del Bierzo en el siglo VII, dedicó su vida a la oración, la penitencia y la predicación como eremita tras no lograr ingresar en el monasterio de San Fructuoso en Compludo. Su vida se caracterizó por la paciencia ante la adversidad, enfrentándose a la envidia y la hostilidad de algunos clérigos. Tras abandonar una ermita en Astorga debido a la codicia del cuidador, encontró refugio en Ebronato y luego en el monasterio de San Pedro en el Bierzo, donde finalmente vivió en paz. Además de su vida ejemplar, dejó importantes escritos espirituales y biográficos. Murió a finales del siglo VII, y sus reliquias se conservan en el monasterio de San Pedro de los Montes.
Santoral según el martirologio y el calendario litúrgico romano.