San Juan, apóstol y evangelista
Juan era pescador en el lago de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago. Jesús los llamó a los dos mientras arreglaban las redes, y por su carácter los apodó «hijos del trueno» (Mc 3,17). Con Pedro y Santiago estuvo en los momentos más íntimos: la transfiguración y la oración en Getsemaní.
El cuarto Evangelio habla del «discípulo a quien Jesús amaba», y la tradición lo identifica con él. Es el que se reclina junto a Jesús en la Última Cena, el único de los Doce que está al pie de la cruz, donde Jesús le confía a su madre (Jn 19,26-27), y el que corre con Pedro al sepulcro vacío.
Se le atribuyen el Evangelio, tres cartas y el Apocalipsis. Su símbolo es el águila, por la altura de su mirada. La tradición cuenta que murió muy anciano en Éfeso. Toda su enseñanza cabe en tres palabras: «Dios es amor» (1 Jn 4,8).
Para rezar: Lee despacio unos versículos de la primera carta de san Juan y quédate con uno para todo el día.