San Matías, apóstol
Tras la traición y la muerte de Judas Iscariote, los apóstoles sintieron que había que completar el grupo de los Doce. Pedro explicó cuál debía ser el requisito: alguien que hubiera acompañado a Jesús desde el bautismo de Juan hasta la Ascensión, para ser con ellos testigo de la resurrección.
Propusieron a dos, José Barsabás y Matías. Rezaron, echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías, que quedó agregado a los once apóstoles (Hch 1,15-26).
Después de eso, el Nuevo Testamento no vuelve a nombrarlo. Sabemos solo que fue un discípulo fiel, de los que estuvieron ahí desde el principio sin llamar la atención. Las tradiciones sobre dónde predicó y cómo murió no coinciden. La ciudad alemana de Tréveris dice conservar sus reliquias.
Es el apóstol de los que Dios llama cuando ya llevaban tiempo siguiéndole en silencio.
Para rezar: Pide a Dios que te haga testigo de Jesús allí donde te ha puesto.