San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia
Agustín nació en Tagaste, en el norte de África, en el año 354. Era muy inteligente y ambicioso. Estudió en Cartago, vivió con una mujer con la que tuvo un hijo y buscó la verdad por muchos caminos equivocados, mientras su madre, santa Mónica, rezaba por él.
Como profesor de retórica llegó a Milán, donde escuchó los sermones de san Ambrosio. En 386, en un jardín, oyó una voz infantil que decía «toma y lee». Abrió las cartas de san Pablo, leyó un pasaje (Rm 13,13-14) y su corazón cambió. Ambrosio lo bautizó en el año 387.
De vuelta a África fue sacerdote y obispo de Hipona. Escribió obras inmensas, como las Confesiones y La ciudad de Dios. Murió en el año 430, mientras los vándalos asediaban la ciudad. Su frase más famosa: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».
Para rezar: Repite a lo largo del día la frase de san Agustín y pregúntate dónde busca descanso tu corazón.