San Perfecto, presbítero y mártir
Perfecto era sacerdote en Córdoba a mediados del siglo IX, cuando la ciudad era la capital del emirato omeya. Los cristianos podían vivir su fe, pero con limitaciones, y hablar en contra del islam estaba castigado con la muerte.
Un día unos musulmanes le preguntaron qué pensaba de Cristo y de Mahoma. Perfecto dudó, pero ante su promesa de no denunciarlo respondió con franqueza lo que creía. Poco después lo denunciaron, lo encarcelaron y lo condenaron.
Fue decapitado el 18 de abril del año 850. San Eulogio de Córdoba, que vivió aquellos hechos, dejó escrita su historia. Perfecto fue el primero de una larga serie de cristianos cordobeses que, en los años siguientes, dieron la vida por su fe, entre ellos el propio Eulogio.
Para rezar: Pide por los cristianos que viven en países donde confesar su fe puede costarles la vida.