Dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo
Roma guarda las tumbas de los dos grandes apóstoles. Según la tradición, Pedro murió crucificado en el circo del Vaticano, y Pablo decapitado en la vía Ostiense. Desde el principio los cristianos veneraron esos lugares, y el emperador Constantino levantó sobre ellos dos basílicas.
La antigua basílica de San Pedro fue sustituida por la actual, obra de grandes artistas como Bramante y Miguel Ángel. El papa Urbano VIII la consagró el 18 de noviembre de 1626. La de San Pablo Extramuros quedó casi destruida por un incendio en 1823. Se reconstruyó con ayuda de todo el mundo, y Pío IX la consagró de nuevo en 1854.
Esta fiesta recuerda que la Iglesia está edificada sobre el testimonio de los apóstoles, que dieron su vida por Cristo. Pedro y Pablo, tan distintos, sostienen juntos la fe de todos.
Para rezar: Reza el Credo despacio, sabiendo que es la fe de los apóstoles que llega hasta ti.