San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia
Gregorio nació en Roma hacia el año 540, en una familia noble y cristiana. Llegó a ser prefecto de la ciudad, el cargo civil más alto, pero lo dejó todo, convirtió su casa en monasterio y se hizo monje. El papa lo envió después como legado a Constantinopla.
En el año 590, con Roma asolada por la peste, las inundaciones y la amenaza de los lombardos, fue elegido papa contra su voluntad. Organizó el reparto de trigo a los pobres, negoció la paz y envió al monje Agustín con cuarenta compañeros a evangelizar Inglaterra.
Escribió mucho y con sencillez: la Regla pastoral, que enseña cómo debe ser un buen pastor, y los Diálogos, que dieron a conocer la vida de san Benito. Le gustaba llamarse a sí mismo «siervo de los siervos de Dios». Murió en el año 604.
Para rezar: Pide a Dios la gracia de servir sin buscar mandar, en tu casa y en tu trabajo.