San Bruno, presbítero
Bruno nació en Colonia hacia 1030 y fue durante años un profesor famoso en la escuela de la catedral de Reims. Tenía prestigio y un futuro asegurado, pero sintió que Dios lo llamaba al silencio.
En 1084, con seis compañeros, se retiró a un valle perdido de los Alpes, cerca de Grenoble, llamado la Cartuja. Allí vivieron como ermitaños que se reúnen para rezar: cada uno en su celda, en silencio, ocupados en el trabajo, el estudio y la oración. Así nacieron los cartujos, que siguen hoy casi igual que entonces.
Un antiguo alumno suyo, convertido en el papa Urbano II, lo llamó a Roma para que lo aconsejara. Bruno obedeció, pero en cuanto pudo volvió al silencio, esta vez en Calabria, donde murió en 1101.
Para rezar: Busca hoy cinco minutos de silencio de verdad, sin móvil ni ruido, solo para estar con Dios.