San Olegario, obispo
Olegario nació en Barcelona hacia 1060, en una familia noble. Fue canónigo de la catedral y después entró en los canónigos regulares de San Agustín, donde llegó a ser abad de San Rufo, en Aviñón.
En 1116 fue nombrado obispo de Barcelona y, poco después, arzobispo de Tarragona, una sede antiquísima que había quedado abandonada durante siglos. Se entregó a repoblarla y reconstruirla, a reformar el clero y a cuidar de los pobres. Participó en el primer Concilio de Letrán, en 1123, y fue un hombre de paz en los conflictos de su tiempo.
Murió en Barcelona el 6 de marzo de 1137. Su cuerpo se conserva en la catedral de Barcelona, donde es muy venerado. Hoy se recuerda también a san Julián de Toledo, obispo y escritor de la Hispania visigoda.
Para rezar: Pide por tu ciudad y por quienes trabajan para reconstruir lo que está roto.