San Ruperto, obispo
Ruperto era obispo de Worms, a orillas del Rin, a finales del siglo VII. Hacia el año 696 el duque Teodón de Baviera le pidió que fuera a evangelizar sus tierras, donde el cristianismo apenas había arraigado.
Ruperto recorrió el país y se estableció junto a las ruinas de la antigua ciudad romana de Iuvavum. Allí fundó el monasterio de San Pedro y un convento de monjas en Nonnberg, que confió a su pariente santa Erentrudis. Impulsó también las minas de sal de la región. De aquel núcleo nació Salzburgo, la «ciudad de la sal».
Murió a comienzos del siglo VIII, según la tradición un domingo de Pascua. Es patrono de Salzburgo, cuya catedral está dedicada a él y a san Virgilio, y se le representa con un barril de sal en la mano.
Para rezar: Pide por quienes llevan el Evangelio a lugares donde casi nadie conoce a Cristo.