San Francisco de Paula, ermitaño
Francisco nació en 1416 en Paola, en Calabria, al sur de Italia. Sus padres lo habían pedido por intercesión de san Francisco de Asís, y por eso le pusieron su nombre. Siendo adolescente se retiró a vivir como ermitaño cerca de su pueblo.
Pronto se le unieron otros, y así nació la Orden de los Mínimos: querían ser los más pequeños de todos. A los votos de siempre añadieron uno más, el de vivir todo el año con la austeridad de la Cuaresma. Su lema era una sola palabra: «Caridad».
Su fama llegó hasta el rey Luis XI de Francia, que, enfermo, lo hizo llamar. Francisco viajó a Francia por obediencia al papa y allí pasó sus últimos veinticuatro años. Murió en Plessis-lès-Tours el 2 de abril de 1507. Hoy se recuerda también al beato Diego Luis de San Vitores, jesuita burgalés, y a san Pedro Calungsod, mártires en las islas Marianas.
Para rezar: Haz hoy un pequeño ayuno por amor y ofrécelo por alguien que lo necesite.