San Fabián, papa, y San Sebastián, mártires
Sebastián es uno de los mártires más venerados de la Iglesia, aunque de su vida sabemos poco con certeza: que murió en Roma, probablemente en la persecución de Diocleciano, a comienzos del siglo IV, y que fue enterrado en la vía Apia, donde hoy se alza la basílica que lleva su nombre.
Un relato muy posterior cuenta que era oficial de la guardia del emperador y que aprovechaba su cargo para animar a los cristianos presos. Descubierto, lo ataron a un poste y lo asaetearon. Una viuda llamada Irene lo encontró aún con vida y lo curó. Él volvió a presentarse ante el emperador para reprocharle su crueldad, y esta vez lo mataron a golpes. Es patrono de los soldados y de muchos pueblos de España, y se le invocaba contra la peste.
Hoy se recuerda también a san Fabián, papa, que gobernó la Iglesia de Roma catorce años y murió mártir en el 250, en la persecución de Decio.
Para rezar: Pide por los enfermos y por quienes cuidan de ellos, para que no les falten las fuerzas.