Santos Ángeles Custodios
Jesús lo dijo de los niños: «sus ángeles ven siempre el rostro de mi Padre». De esas palabras, y de otras de la Escritura, la Iglesia ha aprendido que cada persona tiene a su lado un ángel que la acompaña y la protege desde que nace hasta que muere.
Ya el libro del Éxodo habla del ángel que Dios envía delante de su pueblo para guardarlo en el camino. Los primeros cristianos rezaban a su ángel, y la devoción creció tanto que en 1670 el papa Clemente X extendió esta fiesta a toda la Iglesia.
No es un cuento para niños. Es la certeza de que nadie camina solo y de que Dios cuida de cada uno con un amor tan concreto que le pone un compañero propio. Muchos aprendimos de pequeños a rezarle: «Ángel de mi guarda, dulce compañía…».
Para rezar: Vuelve a rezar hoy, despacio, el «Ángel de mi guarda» que aprendiste de niño, y dale gracias por su compañía.