San Lorenzo, diácono y mártir
Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma en tiempos del papa Sixto II. Una antigua tradición lo hace natural de Huesca. Como diácono, se ocupaba de los bienes de la Iglesia y de su reparto entre los pobres.
En el año 258 el emperador Valeriano desató una dura persecución. El papa fue asesinado, y a los pocos días le tocó a Lorenzo. Según una tradición muy antigua, las autoridades le exigieron los tesoros de la Iglesia, y él se presentó con un grupo de pobres, enfermos y huérfanos: «Estos son los tesoros de la Iglesia». La tradición cuenta que murió quemado sobre una parrilla.
Es uno de los mártires más venerados de Roma. Felipe II le dedicó el monasterio de El Escorial, en agradecimiento por la victoria de San Quintín, lograda en su fiesta. Y las estrellas fugaces de estas noches se llaman «lágrimas de San Lorenzo».
Para rezar: Mira hoy a los pobres que te encuentres como el verdadero tesoro de la Iglesia, y ayuda a uno.