San Marcelo, mártir
Marcelo era centurión del ejército romano en Tingis, la actual Tánger. En el año 298 se celebraba el cumpleaños del emperador con fiestas y sacrificios a los dioses. En medio de la celebración, Marcelo arrojó su cinturón militar y declaró que era soldado de Jesucristo y que no podía servir a otro señor.
Fue juzgado y condenado a muerte, y lo decapitaron el 30 de octubre de ese año. Las actas de su proceso se conservan y son de las más antiguas y fiables de los mártires.
La tradición de León lo tiene por hijo de la ciudad, junto con su esposa Nonia y sus hijos, también mártires, y lo venera como patrón.
Para rezar: Pide valor para ser coherente con tu fe allí donde trabajas.