San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia
Bernardo nació en 1090 cerca de Dijon, en Borgoña. Con veintidós años se presentó en el monasterio del Císter, pobre y austero, acompañado de unos treinta parientes y amigos a los que había convencido. En 1115 lo enviaron a fundar un monasterio en Claraval, del que fue abad hasta su muerte.
Desde allí impulsó la expansión de los cistercienses por toda Europa. Fue el hombre más influyente de su tiempo: aconsejó a papas y reyes, puso fin a un cisma y predicó la segunda cruzada. Pero lo que más le importaba era el amor de Dios.
Sus sermones sobre el Cantar de los Cantares y sobre la Virgen son de una dulzura tal que lo llamaron el «Doctor Melifluo», que destila miel. Enseñaba a mirar a la estrella del mar, María, en medio de las tormentas. Murió en Claraval en 1153.
Para rezar: Cuando te sientas zarandeado por algo, mira a María e invócala con una avemaría.