San Gregorio Barbarigo, obispo
Gregorio Barbarigo nació en Venecia en 1625, en una familia noble. Muy joven acompañó a los diplomáticos venecianos a Münster, en Alemania, donde se negociaba la paz de Westfalia que puso fin a la guerra de los Treinta Años. Allí conoció al nuncio Fabio Chigi, el futuro papa Alejandro VII, que lo animó a entregarse a la Iglesia.
Se ordenó sacerdote en 1655. Fue nombrado obispo de Bérgamo, más tarde cardenal y después obispo de Padua, donde permaneció más de treinta años. Siguiendo el ejemplo de san Carlos Borromeo, visitó todas las parroquias, cuidó la catequesis y ayudó a los pobres con sus propios bienes.
Su gran obra fue el seminario de Padua, uno de los mejores de Europa, con una imprenta capaz de imprimir en lenguas orientales. Murió en Padua en junio de 1697, y san Juan XXIII lo canonizó en 1960.
Para rezar: Pide por los seminaristas y por quienes los forman.