Visitación de la Virgen María
Cuando el ángel le anunció que sería la madre del Mesías, María supo también que su pariente Isabel, ya mayor, esperaba un hijo. Y se puso en camino deprisa, cuenta san Lucas, hacia un pueblo de las montañas de Judea (Lc 1,39-56).
Al oír su saludo, el niño que Isabel llevaba en el seno, Juan el Bautista, saltó de alegría, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «Bendita tú entre las mujeres». María respondió con el Magníficat, el canto de la humilde que ve cómo Dios derriba a los poderosos y enaltece a los pequeños. La Iglesia lo reza cada tarde en las Vísperas.
María se quedó con Isabel unos tres meses, ayudándola. Esta fiesta cierra el mes de mayo, dedicado a la Virgen, y nos la muestra así: llevando a Dios dentro y poniéndose al servicio de quien la necesitaba.
Para rezar: Reza hoy despacio el Magníficat y visita o llama a alguien que te necesite.