San Justino, mártir
Justino nació hacia el año 100 en Siquén, en Samaria, en una familia pagana. Buscó la verdad en todas las escuelas de filosofía de su tiempo, sin quedar satisfecho, hasta que un anciano le habló de los profetas y de Cristo. Se hizo cristiano y siguió siendo filósofo, ahora al servicio de la fe.
Abrió una escuela en Roma y escribió para defender a los cristianos de las calumnias. En su Primera Apología, dirigida al emperador Antonino Pío, describe cómo celebraban los cristianos la Eucaristía el domingo: es el relato más antiguo que conservamos de la misa, y sus pasos se reconocen todavía hoy.
Hacia el año 165 fue denunciado, juzgado en Roma con varios compañeros y decapitado. Las actas del proceso se conservan. Es patrono de los filósofos.
Para rezar: Pide a Dios luz para buscar la verdad y valor para defenderla con respeto.